Botas de esquí
Las botas de esquí transmiten el movimiento de las piernas a las fijaciones y, por eso, influyen en el control y la comodidad durante toda la jornada de esquí. Unas botas que aprietan, se mueven o solo resultan cómodas con calcetines gruesos pueden convertirse rápidamente en un problema en las pistas. Al elegir el equipo de esquí y snowboard, no hay que fijarse solo en el color o en un único valor de flexión, sino tener en cuenta la forma del pie, el nivel de esquí, el uso previsto y la sensación real al llevarlas.
Mehrere Skischuhe stehen in Regalen eines Skiverleihs.
Foto: Foto: Yusuke Kawasaki, Wikimedia Commons, CC BY 2.0
La revisión de seguridad y del equipo también incluye un casco de esquí bien ajustado, que se debe probar junto con las gafas y las botas.
Datos clave
- Las botas deben sujetar el talón sin apretar dolorosamente los dedos ni el empeine.
- Es más importante probárselas con los calcetines de esquí que se vayan a usar que guiarse por una talla estándar.
- El botín interior cede con el uso; por eso, que sobre demasiado espacio no significa que vaya a quedar bien.
- Los principiantes no necesitan necesariamente las botas más rígidas.
- Al alquilar, la elección debe incluir un ajuste y una breve prueba.
- Si se mojan o se guardan mal, las botas pierden comodidad y pueden estar frías al día siguiente.
Cómo comprobar el ajuste
Para probárselas, hay que ponerse las botas con un calcetín fino y técnico de esquí. Al estar de pie, los dedos pueden rozar ligeramente el botín interior. Al flexionar las rodillas, el pie se desplaza un poco hacia atrás. El talón debería levantarse lo mínimo posible. Los puntos de presión en el tobillo, el empeine o los dedos no indican que haya que «domar» las botas primero.
Los distintos modelos pueden variar mucho en anchura y volumen. Quienes tengan los pies estrechos o anchos deberían pedir a un especialista que compruebe el ajuste, en vez de limitarse a elegir una talla más grande o más pequeña. En el caso de los niños, también hay que tener en cuenta que unas botas demasiado grandes pueden durar más tiempo, pero reducir la sujeción y el control.
El cierre debe ajustarse de manera uniforme, sin presionar demasiado en ningún punto. Tras unos minutos en la tienda o en el centro de alquiler, conviene hacer una breve prueba: flexionar las rodillas, inclinar el peso hacia delante y caminar unos pasos. El dolor, el entumecimiento o que el pie se mueva mucho son señales de que hace falta otro ajuste.
Flexión, nivel y uso
La rigidez de las botas debe corresponder al peso corporal, al nivel de esquí y al uso previsto. Unas botas muy rígidas y deportivas pueden responder con precisión, pero también exigen una forma de esquiar activa. Unas botas más flexibles pueden ser más cómodas para principiantes y para días tranquilos de vacaciones. Las indicaciones de los fabricantes no son del todo comparables, así que conviene pedir asesoramiento teniendo en cuenta de forma realista el propio nivel.
Quienes solo esquían unos pocos días al año deberían priorizar la comodidad y una sujeción fiable frente a un modelo lo más deportivo posible. Los esquiadores con más experiencia también pueden valorar la rapidez de respuesta de las botas y si su flexibilidad se ajusta a su técnica. Además, las botas deben ser compatibles con las fijaciones de esquí y los esquís utilizados.
¿Comprar o alquilar?
Comprar merece la pena sobre todo si se esquía con regularidad y se encuentra un modelo que ajuste bien de manera fiable. Tener botas propias puede ser más higiénico y familiar, pero requiere cuidados y un almacenamiento adecuado. El alquiler ofrece flexibilidad y suele ser práctico para los niños que están creciendo o para quienes esquían pocas veces. En ese caso, es más importante disponer de tiempo suficiente para recibir asesoramiento y ajustar las botas que recogerlas rápidamente.
Al alquilar, hay que revisar el forro interior, los cierres y la suela. Antes de usarlas durante mucho tiempo, ayuda hacer una breve prueba. Si aprietan o no sujetan bien, hay que avisar enseguida en el centro de alquiler; un mal ajuste rara vez mejora a lo largo del día.
Calcetines, calor y cuidado
Los calcetines de esquí deben abrigar, evacuar la humedad y no formar arrugas dentro de las botas. Llevar varios calcetines uno encima de otro suele empeorar el ajuste y puede causar presión. Si se enfrían los pies, primero hay que comprobar si las botas están demasiado apretadas, si el calcetín forma arrugas o si los pies permanecen inmóviles durante mucho tiempo.
Después de esquiar, se deben secar por separado la carcasa exterior y el botín interior, si el modelo lo permite. El calor intenso y directo puede deformar los materiales. Las botas deben guardarse abiertas y secas, no permanecer en un maletero húmedo. Antes del viaje, también hay que revisar los cierres, las suelas y si hay grietas visibles.
Combinar las botas con el resto del equipo
Las botas deben ser compatibles con los esquís, las fijaciones y la ropa. Las gafas de esquí deben ajustarse al casco y al rostro sin dejar huecos, aunque esto no afecta de forma relevante a la zona de las botas; lo importante es revisar todo el equipo como un conjunto antes de la jornada de esquí. Los guantes de esquí, la chaqueta de esquí y la ropa de esquí mantienen el cuerpo abrigado, pero no sustituyen a unas botas de la talla adecuada.
Revisión antes de las vacaciones
Una semana antes de salir, conviene comprobar el ajuste, los cierres y el secado. En el caso de los niños, es especialmente importante que se prueben las botas poco antes de las vacaciones. No conviene estrenar unas botas nuevas como único par el primer día de las vacaciones, sin haberlas usado antes, si todavía se puede organizar un ajuste. Quienes vayan a alquilar en la estación deberían tener a mano el documento de identidad, las tallas y la hora de recogida deseada.
Preguntas frecuentes sobre las botas de esquí
¿Qué tan ajustadas deben quedar las botas de esquí?
Deben sujetar el talón y permitir un contacto directo, pero no apretar hasta causar dolor. Lo importante es cómo se sienten con las rodillas flexionadas y después de llevarlas puestas varios minutos.
¿Se pueden llevar calcetines normales y gruesos con las botas de esquí?
Es mejor usar calcetines de esquí adecuados y sin arrugas. Los calcetines demasiado gruesos pueden estrechar las botas y afectar a la circulación y a la comodidad.
¿Cuándo conviene comprar botas de esquí?
Lo mejor es hacerlo con tiempo suficiente para probárselas y con los propios calcetines de esquí. No es recomendable comprarlas justo antes de salir sin probarlas bajo carga.
¿Son peores las botas de alquiler que las propias?
No. Unas botas de alquiler pueden funcionar bien si el ajuste, el estado y la adaptación son adecuados. Si hay algún problema, hay que comunicarlo enseguida en el centro de alquiler.